Imantaciones

Autor: José Ignacio Padilla1

Hace unos días recibí el Anti-Humboldt de Hugo García Manríquez; lo esperaba con mucho interés. A pesar de la anticipación, me impresionó su lectura. Una descripción fría del libro diría: el autor ha intervenido, en castellano e inglés, el texto del TLC/NAFTA. Ha escogido algunos fragmentos y los ha citado, en gris tenue y uniforme sobre la página. Ha resaltado en negrita algunas palabras, creando así constelaciones. Una páginas finales donde se describe brevemente el proyecto acompañan estas intervenciones, junto con una fotografía de la construcción de un gran intercambiador vial y una declaración reclamando la aparición con vida de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos el 26 de setiembre último en Ayotzinapa, México.

Es decir, Mallarmé pasado por el lenguaje de la administración y el derecho, y remezclado por los flujos globales de capital y violencia.

Veamos una imagen:

Jorge Eduardo Eielson: Homenaje a Leonardo

Jorge Eduardo Eielson: Homenaje a Leonardo

Traigo a discusión el Homenaje a Leonardo de Eielson, ensamblado a partir del Códice sobre los anudamientos y las aves de Leonardo da Vinci, porque quizá nos sirva como diagrama del tipo de operaciones en juego. Tanto Hugo García como Eielson citan un texto ajeno; pero más que citarlo lo convierten en el medio —medium— para su propia obra. En cierta medida los textos citados dejan de ser textos legibles, se opacan, y pasan a ser soporte y marco de la obra. Y al mismo tiempo la ‘obra’ modifica y bloquea la lectura del texto citado. ¿Quién enmarca a quién? ¿Cuál es el fondo y cuál la figura? Eielson recuerda y se apoya en Leonardo pero le aplica una torsión irónica; y como resultado lo escinde y su propia voz se escinde. La escritura del TLC/NAFTA no es fuente, sino soporte y marco de la escritura de Hugo García. Lo cual nos recuerda que no escribimos en el aire y que, nos guste o no, el lenguaje viene cargado con su historia, su política, sus connotaciones; que ignora nuestros esfuerzos por ignorarlo.

He querido mencionar a Eielson para recordar que este tipo de prácticas de apropiación/borradura no son nuevas ni recientes en el mundo del arte. El urinario de Duchamp está a punto de cumplir 100 años; y hace ya algunas décadas que Marcel Broodthaers tachó el Golpe de dados en un libro de su autoría (1969), en el que se limitaba a configurar, en silencio, reprimiendo la palabra, el espacio ‘visual’, el esquema tipográfico de Mallarmé. Posteriormente grabaría estas constelaciones negras en placas de metal y las expondría en las paredes de una galería.

Más recientemente, la poesía conceptual ha practicado todo tipo de apropiaciones, pastiches, citas, recolecciones, reciclajes. En el mundo anglosajón —en el que también opera Hugo García, quien estudia en Berkeley— hay varias poéticas instaladas, consolidadas en esa dirección. El campo de la ‘Conceptual Writing’ ya está establecido y hace posible una revisión sincrónico-retrospectiva de la tradición, en clave conceptual, que salta de Diderot a Hart Crane, Blaise Cendrars o Louis Aragon; a Beckett o Cage; a Jackson Mac Low; a Kenneth Goldsmith, Craig Dworkin, Christian Bök, Caroline Bergvall o Peter Jaeger (Dworkin y Goldsmith).

Pero Hugo García no repite un gesto. Y aunque intentara repetir: no existe la repetición. Para empezar anotaría algunas diferencias con las tradiciones que voy citando rápidamente.

Kenneth Goldsmith insiste en que ha renunciado a la originalidad, que ha decidido explorar el aburrimiento y, efectivamente, observamos un sorprendente enrarecimiento de la palabra cuando decide transcribir sus conversaciones de una semana —omitiendo las respuesta de sus interlocutores—, una edición completa del New York Times o los reportes sobre el clima y el tráfico en la radio: todos materiales no significativos, residuales, a ratos poco legibles. El gesto antipoético produciría poesía con lo banal, lo bajo, lo burocrático, etc. Pero me pregunto si bajo esta poética de enmarcado —framing— no yace un riesgo de despolitizarlo todo.

Hugo García Manríquez es más afín a otra corriente, menos neutral, la de la documentación oposicional, que practica formas de inscripción, sobre-escritura y borradura como toma de posición (Victor menciona Darkness de Yedda Morrison, borradura de Heart of Darkness; Reading the Remove of Literature de Nick Thurston, borradura y re-inscripción de Blanchot, entre otros). Con precisión, García sitúa en la genealogía de su proyecto el libro Zong! (2008) de M. NourbeSe Philip, una intervención sobre el reporte legal, la disputa de seguros tras la masacre de 150 esclavos africanos en el barco Zong, en 1781 —la intervención convierte el documento en cacofonía de lamentos, llantos y gritos, en un intento de dar voz a las víctimas.

Definitivamente Hugo García ha enmarcado el TLC/NAFTA, y ya con esto lo ha enrarecido; inscribe su lectura en el texto del tratado, lo infecta. Pero, inversamente, también enmarca su propia escritura en/con éste. Ese acontecimiento de 1994 y sus bastas consecuencias empiezan en este texto: programa cognoscitivo, cartografía que reconfigura el espacio, que racionaliza —bajo una lógica comercial— todos sus afectos, accidentes, pulsiones; que determina, en última instancia, los límites de lo pensable y lo decible. Literal y metafóricamente Hugo García coloca el TLC/NAFTA como marco para su escritura.

Otra manera de decirlo: cuando Hugo García despliega sus constelaciones sobre la ex-página de Mallarmé, descubre que para él, para nosotros, para todos, la página no estaba en blanco. Nunca estuvo en blanco. Siempre hubo escritura debajo de la escritura, lenguaje debajo del lenguaje. Como un contrapeso a las efusiones líricas podríamos leer, en la página 66:

Captura de pantalla 2015-11-21 a las 8.23.53 p.m.

Pero no puedo citar así. Tendría que citar visualmente. Así (66):

Información que copia información, formación reversible, vacíos, márgenes que cambian, explicar los márgenes… y todo esto bajo un halo de secretismo: información confidencial. Y también: los automatismos maquínicos de la productividad: información como copia de información. Lo que podría parecer una nueva versión del recurrir metapoético, es más bien un cuestionamiento político del lenguaje del derecho. Estamos ante al menos tres textos: a) el texto del tratado; b) el texto de Hugo García; c) el texto del tratado anudado, torcido, por Hugo García. Y lo que oímos es un lenguaje que se vuelve contra sí mismo: la “copia” de García dice su verdad: “políticas que surjan al calcular el margen”.

La metafísica de Mallarmé, las constelaciones prismáticas de la idea, bajan a tierra. Y este descenso parece ser la constante política del arte conceptual del sur. Aquí pienso en uno de sus fundadores, Luis Camnitzer (2007) y en uno de sus herederos recientes, Martín Gubbins, cuyo poemario Fuentes del Derecho (2010) vendría a ser primo hermano del Anti-Humboldt.

El tratado, como todo lenguaje legal, exhibe una teoría del lenguaje, algo así como

Anti-Humboldt 66

un nominalismo-realismo unívoco, una coincidencia precisa entre nombre y cosa, el supuesto grado cero del sentido común. Es decir, un delirio. Martín Gubbins lo mostraba en el Código Civil chileno, escrito por Andrés Bello: “Cuando el sentido de la ley es claro, no se desatenderá su tenor literal, a pretexto de consultar su espíritu” o “las palabras de la ley se entenderán en su sentido natural y obvio, según el uso general de las mismas palabras…”.

Hugo García lo muestra al destacar definiciones, conceptos, precisiones a lo largo del tratado. Destaca el uso recurrente del verbo ‘significar’ (15):

“días significa días naturales”

“una Parte significa”

“Estado significa”

“existente significa”

“natural significa”

“Sistema Armonizado significa el Sistema Armonizado”

Anti-Humboldt 15

o (21):

“consumido significa
consumido de hecho

o

una fracción

del Sistema Armonizado”

Anti-Humboldt 21

o : “el mecanismo significa fracción significa 41.03 cueros y pieles y pelo de animal” (38).

La intervención exhibe el afán catalogador, clasificatorio, del tratado. Podemos leer, bajo la escritura de Hugo García, como fondo (44):

6103.11 Men’s/boys’ suits, of wool or fine animal hair, knitted
6103.12 Men’s/boys’ suits, of synthetic fibres, knitted
6103.19 Men’s/boys’ suits, of other textile materials, knitted
6103.21 Men’s/boys’ ensembles, of wool or fine animal hair, knitted
6103.22 Men’s/boys’ ensembles, of cotton, knitted
6103.23 Men’s/boys’ ensembles, of synthetic fibres, knitted
6103.29 Men’s/boys’ ensembles, of other textile materials, knitted
6103.31 Men’s/boys’ jackets and blazers, of wool or fine animal hair
6103.32 Men’s/boys’ jackets and blazers, of cotton, knitted
6103.33 Men’s/boys’ jackets and blazers, of synthetic fibres, knitted
6103.39 Men’s/boys’ jackets and blazers, of other textile materials,
6103.41 Men’s/boys’ trousers and shorts, of wool or fine animal hair,

que Hugo García convierte, alegoriza en un lacónico (45)

or

or

night

O estas fracciones arancelarias mexicanas, del Capítulo VII del tratado (45):

0105.11.01 Pollitos de un día que no necesiten alimento durante el transporte
0105.91.01 Gallos de pelea
0105.91.99 Los demás (de gallos y gallinas)
0105.99.99 Los demás (de aves)
0207.10.01 Pavo
0207.10.99 Otros
0207.21.01 Gallos y gallinas
0207.22.01 Pavos
0207.39.01 Gallo, gallina o pavo mecánicamente deshuesados
0207.39.02 Pavo
0207.39.99 Otros
0207.41.01 Mecánicamente deshuesados
0207.41.99 Otros
0207.42.01 Mecánicamente deshuesados
0207.42.99 Otros
0207.50.01 Hígados de aves congelados
0209.00.01 Grasas sin fundir de gallo, gallina o pavo
0210.90.99 Los demás (de despojos comestibles , salados o en salmuera)

El inventario del mundo que hace el tratado es extenso: incluye pollitos, cueros y pieles, pelo de animal, azúcar, jarabes, infinidad de productos agrícolas y agropecuarios, grúas, escudos, máquinas raspadoras, traíllas, quebrantadoras, trituradoras, tractores, agua, leche y nata, hígados, envases, queso de pasta blanda, secas (de yemas), animales vivos, fresas, brócoli, cebollas.

El TLC/NAFTA se despliega como programa de conocimiento porque se sustenta en el uso y teoría del lenguaje que he mencionado. Si Alexander von Humboldt representaba la ciencia, la historia natural, la exploración, la taxonomía —es decir, la organización del conocimiento—, el Anti-Humboldt representa la desorganización poética del conocimiento, una crítica de la teoría del lenguaje-en-el-capitalismo.

Y no debemos perder de vista que la ampliación del conocimiento europeo fue contemporánea y complementaria a la cambiante geografía del capitalismo. Para mantener la tasa de crecimiento compuesto del 3% el capital debe fluir, debe cruzar todas las barreras para encontrar mercados, materias primas, mano de obra barata o esclava, flexibilidad laboral. Los procesos de acumulación de capital inducen a la incesante creación de nuevos medios de transporte, redes de comunicación, concentraciones agrícolas; inducen la destrucción y creación de nuevas ciudades, deforestaciones, represas, etc. Es decir, constantemente están produciendo nuevos espacios y relaciones espaciales (Harvey).

Después de la crisis de la deuda de los años ochenta, buena parte de Latinoamérica siguió la receta neoliberal, con la consecuente flexibilización laboral y comercial. Se ha integrado en los mercados globales, ha tenido acceso a los mercados financieros, a cambio de permitir el libre flujo de capitales. Y China, con su voracidad por las materias primas, ha venido a darle un empujón a la región, que mantiene esos rumbos.

El año 1994 es clave en estos procesos de crisis-crecimiento neoliberal. 1994 es el año de la crisis mexicana y el posterior rescate del peso —otro rescate. Y es el año de entrada en vigor del TLC/NAFTA. (También lo es del levantamiento zapatista).

Los procesos de racionalización/significación del TLC/NAFTA son coherentes con los procesos de reconfiguración geográfica. El tratado produce un nuevo espacio; en el nuevo mapa de Norteamérica se borran ciertas discontinuidades (aunque se refuercen las fronteras), líneas de fuerza, opacidades. Todo se unifica: objetos, plantas, animales, personas, toda la diversidad de la vida, bajo el gran signo siempre legible de la mercancía. Los diferentes ámbitos de la vida son clasificados y resignificados para su circulación en el mercado global.

Por estos circuitos también fluye el gran capital negro de las finanzas y el narcotráfico. De norte a sur, de sur a norte. El capital no puede estar sentado, busca retornos. Todo esto lo ve y lo anuncia Hugo García al poner lado a lado el vigésimo aniversario de la firma del tratado y la imparable crisis de violencia en México. Una crisis sin nombre —pues no es ni una guerra internacional ni una guerra interna.

El tratado tiene pues algo de originario, en el sentido casi mesiánico que le daba Walter Benjamin a los orígenes. Un origen siempre presente y renovado que lo arrastra todo. Desde otra perspectiva, hay algo de constituyente en el TLC/NAFTA: el tratado es una suerte de Constitución, anterior, por encima de las constituciones. Por eso, los nostálgicos del Estado-nación —como forma de protección de todo tipo de desarraigo producido por el capital global— se equivocan; tal como se equivocan quienes celebran precipitadamente el fin del Estado-nación y confunden libertad con un viento que lo arrastra todo hacia cualquier parte.

No sólo los mexicanos sufren las consecuencias de esta nueva geografía capitalista: los estadounidenses también. Hugo García se lo recuerda, en su lengua, pues el libro es bilingüe, materializando así otros flujos: flujos de sentido, que también están deseosos de romper barreras. Hace unos días Heriberto Yépez decía que, de golpe, el Anti-Humboldt había vuelto anacrónica casi toda la poesía mexicana. Me pregunto cuál será su lugar y efecto en la poesía norteamericana. En ese ámbito no sorprenden los procedimientos de ‘erasure’, de borradura, esos tachones que recuerdan a Broodthaers pero que también parecen mimetizar los de los documentos desclasificados de las agencias de seguridad —la nota de D. Victor que mencione antes da una idea de cómo se ubicará este libro.

Lo que podría ser simplemente un gesto formal, limpio, neutral, impone, en el caso de Hugo García, resistencia política. Y le recuerda a sus lectores anglosajones que estos tratados nivelan a la baja, que las condiciones laborales de los mexicanos no iban a igualarse a las de sus vecinos del norte —ya precarias en el caso estadounidense— sino que las del norte se iban a relajar.

No es otra cosa la que se está viendo estos días cuando unas 70 empresas, las mayores a ambos lados del Atlántico, empujan las negociaciones secretas del TIPP (Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión), el acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea: las grandes empresas se quieren deshacer de un gran número de normas, así como eliminar la ‘duplicidad de estándares’. Es un ataque directo contra los servicios públicos (que serán liberalizados), el medio ambiente (se levanta el ‘principio de precaución’ en el uso de sustancias potencialmente tóxicas, se admite el comercio indistinto de alimentos modificados y no-modificados genéticamente), los derechos laborales (la ‘cooperación reguladora’ armonizará las regulaciones y legislaciones) y la soberanía de los pueblos (por la ‘clausula ISDS’ que permite a las empresas extranjeras denunciar a un Estado cuando se sientan perjudicadas por su legislación). Se trata de acuerdos irreversibles, pues los tratados están por encima de las Constituciones (George).

*

Decía al principio que Hugo García pone en un marco la escritura, el lenguaje, del TLC/NAFTA. Y que, inversamente, su escritura está enmarcada por la de este. Hugo García usa la escritura del tratado para escribir contra el tratado; en apariencia renuncia a su ‘originalidad’, a su subjetividad, a sus afectos; saca el cuerpo, cede su voz —la voz lírica— y toma la voz del tratado. ¿Quién habla aquí? ¿Qué voz escucho? ¿Cómo se lee esta partitura? Algo sucede en este intercambio y la máquina se descoyunta: el triple principio de identidad-legibilidad-mercancía deja de operar.

No se trata simplemente de una inversión, sino de una desorganización general. Hugo García muestra lo que hay de ilegible en lo legible. Este tratado roto ya no ordena, ya no reconfigura geografías. De su voracidad, de su empeño por fagocitarlo todo, solo queda la irracionalidad.

Si el tratado hacía de lo diverso lo mismo, el Anti-Humboldt muestra lo que hay de diverso en lo mismo; introduce una CUÑA entre la palabra y la palabra, entre el pollito y el pollito, con las constelaciones que ‘escribe’ o desprende de estos cielos grises.

‘Atractor extraño’ decía mi amigo, el poeta y librero Carlos Carnero, tomando este concepto de la física, para hablar de su propia escritura.

‘Imantaciones’ dice Hugo García; imantaciones “sin dentro ni fuera”, espectros dentro del documento, que constituyen lo político.

Hugo García tiene la cosas claras. Su poética es una economía política del signo: “En el problematizar la codificación de su legibilidad reside lo político: su propia legibilidad como suspenso.” (77)

Una mujer habla, un hombre habla. Dice: “Yo hablo”. Dice: “Hablo” —el performativo absoluto— y en esa toma de palabra abre, pone en acto, toda la potencialidad del lenguaje humano, toda su vida interior, sus facultades, su imaginación. El lenguaje se hace carne (Virno).

Pero también ese hombre, esa mujer, es un muñequito llevado por un gran ventrilocuo. Sonríe y dice: “signo signo signo…”, “mercancía mercancía mercancía…”, “yo yo yo yo…”, “bla bla bla bla…”.

El poeta se cubre con este manto de lenguaje, se calla, mástica, deja que lo atraviesen las voces, escupe tratados, lee, habla.

En ese pequeño agujero entre el lenguaje y el lenguaje, entre el yo y el yo, emergen posibles subjetividades. En este tartamudeo opaco, ilegible: nuevos tiempos para la lírica.

*

Ricardo Piglia hablaba hace una década de “el escritor como lector” (83–98), refiriéndose a la famosa conferencia de Gombrowicz “Contra los poetas”, de 1947. Extranjero permanente de la lengua, Gombrowicz habría elegido y exaltado la inferioridad, la carencia, como condición de enunciación: una lengua menor (86). No existe ningún elemento específico que pueda determinar un texto como poético. Lo decisivo sería, ante todo, una disposición a leer poéticamente. Actual es la manera de leer. Ocuparse de los usos y modos de producción y así, como de contrabando, uno se ocupa de los usos del lenguaje y de sus modos de producción.

Hace una década, entonces, Piglia miraba retrospectivamente y producía en Gombrowicz, en 1947, un origen de la literatura por venir. Leyendo el Anti-Humboldt uno constata que esa literatura ha llegado, que Hugo García es un poeta actual. Ya quisiera uno leer como él.

Bibliografía

Camnitzer, Luis. Conceptualism in Latin American Art: Didactics of Liberation. Joe R. and Teresa Lozano Long Series in Latin American and Latino Art and Culture. Austin: University of Texas Press, 2007.

Dworkin, Craig y Kenneth Goldsmith. Against Expression: An Anthology of Conceptual Writing. Evanston Illinois: Northwestern University Press, 2011.

García Manríquez, Hugo. Anti-Humboldt: Una lectura del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Anti-Humboldt: A Reading of the North American Free Trade Agreement. México, D.F. / Brooklyn, N.Y.: Aldus / Litmus Press, 2014.

George, Susan. “Nuestros políticos se están asegurando de que Europa no tenga futuro.” Interview by Emma Gascó, Luis Rico, and Vicente Sanpakú. Periódico Diagonal. 30 mar. 2015. https://www.diagonalperiodico.net/panorama/26267-nuestros-politicos-estan-asegurando-europa-no-tenga-futuro.html. Acc. 23 abril 2015.

Gubbins, Martín. Fuentes del Derecho. Santiago de Chile: Ediciones Tácitas, 2010.

Harvey, David. El enigma del capital y las crisis del capitalismo. Madrid: Akal, 2012.

Piglia, Ricardo. Antología personal. Barcelona: Editorial Anagrama, 2015.

Victor, Divya. “Miscreants & Miscreative Writing: On Hugo García Manríquez’s Anti-Humboldt”. Poetry Foundation, 2014. http://www.poetryfoundation.org/harriet/2014/04/miscreants-miscreative-writing-on-hugo-garcia-manriquezs-anti-humboldt/. Acc. 1 mayo 2015.

Virno, Paolo. Cuando el verbo se hace carne. Lenguaje y naturaleza humana. Trad. Eduardo Sadier. Buenos Aires: Cactus; Tinta Limón, 2004.

Yépez, Heriberto. “NAFTA Y Poesía: El Anti-Humboldt”. Archivo Hache. http://archivohache.blogspot.com.es/2015/04/nafta-y-poesia-el-anti-humboldt.html. Acc. 1 mayo 2015.

1 José Ignacio Padilla (Lima, 1975). Se doctoró en Literatura Latinoamericana en Princeton University (2008). Editó la revista more ferarum (1998-2002), además de volúmenes de homenaje a César Moro y Jorge Eduardo Eielson. Ha publicado ensayos de crítica de poesía en revistas como Hueso húmero (de la que es colaborador habitual) y Revista de Crítica Literaria Latinoamericana. En 2014 publicó el libro El terreno en disputa es el lenguaje. Ensayos sobre poesía latinoamericana (Iberoamericana / Vervuert).