Hembros: Asedios a lo Post-humano

Novela instalación

Autor: Eugenia Prado Bassi1
Escritora y co-fundadora de Ceibo Ediciones.
Email: palabra02@gmail.com

En enero del año 2004, después de años en proceso de escritura nace Hembros: Asedios a lo Post Humano2, instalación escénica plástica, multimedia y de tecnologías, producida y montada por el colectivo de Artes Integradas CAIN3 y estrenada en Santiago de Chile, en el Galpón Víctor Jara4.

La propuesta surgió de conversaciones con John Streeter, músico y compositor, a propósito de Hembros, cuya materia prima fundamental es la escritura. Allí se indaga en los géneros múltiples, en los flujos de identidades en construcción, en la interfase cuerpo-máquina, en la sexualidad en tanto proceso de decodificación irreversible; también en lo ciborg, las tecnologías y redes, las comunicaciones y el cambio de paradigma en el mundo contemporáneo.

Se escribe contra la lengua.

La idea fuerza del proyecto consistía en la lectura de este texto en proceso para explorar las interacciones entre máquinas humanas y nuevas tecnologías. Para ello Invitamos a trabajar a cinco artistas, puesto al servicio de otras disciplinas que, en un contexto contemporáneo de precisión, desde la libertad de sus oficios, recursos técnicos y experimentación, propusieran nuevos soportes para la letra, sacándola del formato convencional de libro-objeto.

Hembros: novela instalación, era un proyecto ambicioso, fronterizo, que buscaba el riesgo en espacios no definidos por los códigos de lo profesional/comercial para instalar un nuevo psiquismo, al que llamamos “post humano”. En su exposición cruda de una nueva humanidad desarrolla una propuesta global que involucra varias disciplinas de las artes. Es teatro/novela, una actriz y su potencia, trazos escénicos que exploran una mente determinada por los intercambios productivos y corporales en un entorno de máquinas dispuestas y adecuadas. Un concepto multimediático, abierto, tecnológico, expansivo, que intentaba acercar al público a escrituras más experimentales y enigmáticas.

Sumar, sumar y volver a sumar, unos encima de otros los textos, los pantallazos. La escena proyecta un mundo de espacios saturados. Luz, cámara, acción. Los psiquis-mente-cuerpo se suman al veloz mercado del tiempo, al dinero y al híper consumo. Una máquina de textos comunicantes, videos, gráfica, imágenes en movimiento, se suman a la actuación con música en vivo y lectura de textos. Se dice “menos es más”, pero en este caso “más es más”.

Mientras el mundo es vigilado desde el satélite, en la medida en que te alejas y te elevas puedes observar con distancia el hormigueo de seres humanos que circula en la Tierra. Asimismo, transita la información como un enorme organismo que se enferma por partes y que en otras revive. Somos tecnologías cuerpo-mente. Hombre-hembra, hermafrodítico feroz. Operamos en lo múltiple. La amalgama crece como una enorme cadena de quejidos incómodos. Con el miedo, siempre en aumento, cuando nos vamos enterando de todos los desastres: sobreexplotación de recursos naturales, falta de agua o desaparición bajo el estallido de una bomba de neutrones. Las amenazas crecen. ¿Y si se acaba el oxígeno? Condicionados al miedo, un mundo finito nos acontece, colapsa o se destruye de un momento a otro y a toda velocidad. El miedo nos paraliza. Es lo que tenemos en común, miedo a que la vida tarde o temprano acabe con nosotros, o se desmorone.

A contrapelo del padre, Hembros, propone la deconstrucción de sujeto que deviene entre lo real y lo virtual. En el escenario de lo simultáneo las tecnologías son prolongaciones extensivas de un cuerpo que se ajusta a las nuevas formas de explotación. Mutamos sin excepción, nos acoplamos a los nuevos soportes y tecnologías para la sobrevivencia en el cambio de pieles. Habitamos lo múltiple, fragmentos que provienen de conspiraciones y conexiones, masas y materias fluidas. Un ello híbrido, disperso, atraviesa los estados de la materia y circula entre los circuitos. Ello, es registro de un cuerpo incómodo, andrógino, tecnologizado y una mente que huye de las tierras de un padre odioso que busca seguir instalando sujetos mercantiles, gestores, cuerpos-máquinas habilitados para los nuevos soportes que nos irán condicionando a mínimos espacios.

Buscamos crear una propuesta expansiva y, desde los actuales medios productivos y en estado de acumulación, capturar los signos y símbolos de las novísimas fuerzas que en los ambientes codificados actúan multiplicándose y modelando los nuevos sujetos, psiquis-mente-cuerpo, que el estado de las cosas y las palabras contienen.

El año 2005 John Streeter presenta Hembros: la música5, un disco con la música original, un cuadernillo con los textos, la gráfica y algunas imágenes del montaje y, además, dos videos.
Catorce años después, Hembros es Asedios, un texto ficción siempre en proceso. Deseo de escritura. Un ello en desarrollo, a punto de mutar y que opera por acumulación de materiales. Un ejercicio vital que me permite habilitar zonas donde se mueven mis engendros. SER sujeto de registro, soporte conceptual de una escritura que incluye fragmentos de la biografía (la vida pasa por el cuerpo).

El texto elabora y re-elabora sobre la escritura. La lengua se adapta, busca conectarse. Las palabras se extienden y se dispersan. Basta con imaginar y casi todo lo que piensas está ahí, sucediendo a alta velocidad en el territorio libre de la red. La circulación de ideas permite la comunicación instantánea; los flujos o cruces con que se permean o aglutinan los contenidos diversos, originando expresiones y explosiones de textos y creatividades. A la vez, la red nos muestra la “no originalidad”. Podemos ser identidades vacías y monótonas en el mundo post moderno o ser los protagonistas, observar y vivir los cambios con acierto y hasta opinar o hacer elecciones que siglos atrás eran impensables. Podemos replicarnos, serializados y monótonos. La estética de hoy es la repetición. Pero el abismo de la sobrecarga es también la salida. Cito: «Un imperio de cerebros mecánicos precipita nuestras imágenes […] somos especies de autómatas, un género enfermo creado para situar el horror».

A los veinticuatro años, me conecté a un computador por primera vez. Desde ese momento sentí que no volvería a salir de ahí.

Nos informamos sobre cómo opera el mundo a través de las pantallas. Aprendemos a observar y entender mejor procesos, a modificar hábitos y potenciar formas de comunicación “on line” para ampliar nuestros incompletos o transformados saberes.

Siendo optimista, me gustaría pensar que cada vez estamos mejor y que para nosotras, las mujeres occidentales, el mundo evoluciona. Ya no están los tiempos para que, desde sus fuerzas oscuras, solo algunos controlen la gran masa productiva del mundo si pensamos que las redes pueden ser un aporte real. Pero, siendo más realista, lo más probable es que durante este siglo las cosas empeoren o avancen más o menos igual y nos sigamos acostumbrando a convivir con el horror o la barbarie.

Asedios es una máquina productora de textos. Un sistema de montaje para asimilar estos cambios y sostener la percepción de lo simultáneo, teniendo en cuenta que contenidos y saberes, acertados o no, según el lugar desde donde se confirman las fuentes, proliferan y siguen multiplicándose. La información se expande, extiende o acopla. Somos pequeñas ventanas desde donde el tejido humano se ventila.
La lengua se diversifica poniendo en juego y tensión los poderes dominantes.
Adiestrados, perdidos, sentenciados, avanzamos como si la cordura pudiera multiplicarse, la nuestra por supuesto –siempre habrá otras–, porque si hay algo instalado con fuerza hoy, es lo personal, la necesidad de exponer la propia vida como acontecimiento.
Soy lo que somos. Cuerpos estallados, contaminados y que, al mismo tiempo, contaminan; agujeros negros con un ombligo donde lo cabe todo. Nos enfrentamos al ciberespacio mientras el organismo engulle, traga y todo lo devora cuando se divierte.
Frente al aterrador panorama de la crisis global de un capitalismo necesariamente en fuga, en un mercado de lo simultáneo y de conocimientos que se multiplican hacia las fronteras de la cultura y el lenguaje, usamos las mismas tecnologías diseñadas para controlarnos como una salida al odio y la dominación de la gran cárcel Neoliberal que nos cruza y condiciona.
1 Eugenia Prado B. es escritora, co-fundadora, de Ceibo Ediciones junto a Dauno Tótoro, y trabaja como editora, diseñadora y autora de la editorial. Es diseñadora gráfica de la Pontificia Universidad Católica de Chile. 1987 se titula con ‘La prisionera del bosque’, cuento infantil ilustrado que incorpora ilustraciones, pliegues y troqueles para incentivar la lectura en niños y niñas, ese mismo año publica El cofre, Caja Negra. 1996, Cierta femenina oscuridad y en 1998, Lóbulo ambos publicados en Editorial Cuarto Propio. 2000, Surada Editorial publica una segunda edición de El Cofre. 2004, se estrena Hembros: asedios a lo post humano, novela instalación, escénica plástica. Galpón Víctor Jara. 2006, Desórdenes Mentales, obra de teatro dirigida por Alejadro Trejo. 2007 Objetos del silencio, secretos de infancia y en 2011 editado por Emooby Portugal. 2011 publica Dices miedo, novela visual; 2012 una tercera edición de El Cofre. 2014 publica BluViví y Gusaringo viajan en la marcianave, cuento infantil ilustrado en co-creación con Vicente Pinto Prado, todos en Ceibo Ediciones. 2015, obtiene Beca del Consejo del Libro CNCA para terminar su texto Asedios. Recientemente publica Objetos del silencio, secretos de infancia, en versión, corregida y aumentada.

2 Hembros: novela instalación, obtiene el año 2003 la Beca FONDART para las Artes Integradas del Gobierno de Chile.

3 CAIN: colectivo de artes integradas, en el que cinco artistas de reconocida trayectoria y experiencia en sus disciplinas, se unen para crear y desarrollar Hembros: novela instalación. Participan en el colectivo: EUGENIA PRADO, textos, dirección de arte y diseño integral; CECILIA GODOY, actuación y coreografías; JOHN STREETER, música original; MARCELO VEGA, realizador audiovisual; ANTONIO ZURITA, máquinas y artes escénicas; PAMELA VARGAS y CRISTOPHER ZAYAGO, iluminación; LUIS GRASSO y EMILIANO THIBAUT, fotografía fija.

4 Con una temporada de doce funciones.

5 Hembros: la música obtiene el año 2005 la Beca del Consejo Nacional de la Música del Gobierno de Chile para la creación del disco con la música original, único registro material del proyecto.