Apuntes a partir de ciertos cruces entre literatura y tecnología

Autora: Francisca García[1]

Filiación: Universidad Finis Terrae, Santiago, Chile

Mail: mfranciscagarcia@gmail.com

 

¿Cómo zambullirse en la marea documental? ¿qué sentido tiene fijar categorías y casilleros rígidos para una obra performativa que se resiste a cualquier tipo de clasificación? ¿qué orientaciones se fijan en la tarea curatorial ante esta demasía líquida que se niega a contenerse? no hay señaléticas evidentes sino solo algunos hitos o marcas que van trazando una superficie de trabajo para tomar decisiones. iniciamos la travesía preguntándonos desde el primer encuentro: qué va primero ¿el proceso creativo? ¿el registro visual, audiovisual? avanzamos esquivando preguntas.

En noviembre de 2017 el poeta y performer chileno Martín Gubbins (1971) comienza a transferirme la “data” que ha producido su trabajo durante los últimos veinte años desde una locación remota. dicha operación tarda un par de días de conexión vía dropbox: voy recibiendo documentos textuales (.doc, .pdf, .rtf),  documentos sonoros (.mp3, .wav., .wma), documentos audiovisuales (.mp4, .mov), documentos visuales (.jpg, .tiff). libros completos, hojas sueltas, afiches, folletería, pantallazos, fotografías, videos, registros de audio. en una conversación preliminar al envío, comentamos con gubbins la necesidad de organizar el archivo en función de criterios estilísticos conocidos, que pudieran orientar al visitante de una página web a un tipo de obra transdisciplinaria y transmedial. ¿poesía visual? ¿poesía sonora? ¿libros de artista? ¿acción poética? Pero ¿eran daban etiquetas respuestas para estos e-datos? ¿son realmente orientadoras estas palabras tan modernas? Constato que los documentos arriban organizados en carpetas tituladas, que el propio gubbins ha creado para almacenar su archivo personal. No quiero perder de vista la propia organización espontánea que el artista ha hecho de su obra.

Al revisar la totalidad surgen algunos mantras críticos: *evadir las categorías *el diálogo es un motor poético *los archivos construyen nuevos mapas y los mapas trazan territorios *los libros son cables y los cables, libros: se deslizan a través de fibras ópticas.

*Evadir las categorías. trazo una línea horizontal al modo de una trayectoria cronológica. construyo hitos. no hay descriptores, solo “obra”. no hay autor, más bien ímpetu. considero en ese momento que las palabras “diversidad” y “heterogeneidad” debería escribirlas en alguna nota a futuro, respecto del procedimiento que realizo. lo mismo respecto de mis bosquejos minimalistas hechos con lápiz bic en un papel de impresión, van dando algunas figuras. considero que estas palabras, “diversidad” y “heterogeneidad”, definen además mi interés en esta obra.

Así acuñamos a coro una primera e-pestaña: “obra”. Se han sumado ya los diseñadores gráficos al equipo. “obra”, como etiqueta “neutra”, que quiere distanciarse de cualquier atributo “crítico”. con ello pretendemos que cada lector, cada visitante, logre establecer sus propias conclusiones en el proceso de selección. en la trayectoria lineal que visualizamos con los diseñadores, cada obra es un tipo de “mundo”. cada mundo integra todos los rastros de los procesos creativos numerosos y diversos que luego van a parar en un solo resultado. Estamos de acuerdo en evidenciar hasta lo mínimo: cualquier recado, cualquier recorte, cualquier registro.

*El diálogo es un motor poético. hay palabras, imágenes y sonidos que han sido producidos por otros, colaboraciones que gubbins gestiona y participa. de esta manera, dichos “mundos” comienzan a cruzarse con otras pestañas, como las que titulamos “prensa & crítica” o “conversaciones”, que integran diálogos espontáneos y entrevistas.

Empiezo a entender que ninguna de las “obras” podría realmente fijarse como un ejercicio de autoría individual. la organización de estos mundos asociados a “obra” ya ponen en evidencia la esencia cooperativa de los ejercicios y los procesos de trabajo. los trabajos con el foro de escritores y con otros artistas y poetas como bakero, cussen o fontén quedan integrados en la trayectoria de obra “individual”.

*Los archivos construyen nuevos mapas y los mapas trazan territorios. en la medida que constato los documentos, voy dibujando un diagrama de obra –con lápiz bic- que releva lugares geográficos: la obra es producida y presentada en diferentes contextos nacionales. organizo entonces una nueva pestaña que permita un itinerario de viaje: “shows & performances”. escogemos, a coro, la lengua vehicular, el inglés, para su nombre. discutimos si se trata de “lecturas”, “acciones”, “recitales”. deseamos hacer viajar al visitante con la obra y con nosotros. también, dar cuenta de los circuitos de circulación de una obra compleja que no se publica en el contexto de la industria, tampoco entra con facilidad en programas académicos o institucionales.

*Los libros son cables y los cables, libros. se deslizan a través de fibras ópticas. tomamos decisiones visuales para la presentación de esta página y son, otra vez, en grupo. ¿qué dicen las imágenes y qué dicen los textos? ¿cuál es la imagen del proyecto del artista que deberíamos destacar en el contexto de tanta palabra, tanto texto y tanta vocal?

Vuelvo al origen. me hago cargo de un archivo “textual” que ha arribado a través de fibras de conexión eléctrica que atraviesan grandes distancias. me permito pensar mientras tanto en la falacia que implica pensar los tiempos digitales como tiempos “inmateriales”. recurro a imágenes mentales sobre la materialidad de internet: cables, fibras, pantallas, nudos. decidimos ilustrar las páginas de este sitio por medio de fotografías que dialoguen con nuestra travesía contemporánea.

Rescato la dimensión tecnológica del proyecto de este poeta. El traslado de esta obra al espacio de internet desafía la formulación de nuevos cruces entre literatura y tecnología. como parte del procedimiento, proponemos una arquitectura de nombres y casilleros siempre abierta para este sitio, que permita integrar a todos aquellos textos, libros, sonidos, imágenes y videos que están aún por-venir.

 

[1] Francisca García (1980) es investigadora y académica chilena, doctora en Literatura  por la Universität Potsdam, Alemania. Ha escrito sobre literatura y arte chileno y latinoamericano, con énfasis en transmedialidad, redes y experiencias migratorias, escritura de mujeres, memoria cultural y archivos decoloniales. Actualmente es directora de la Escuela de Literatura de la Universidad Finis Terrae.